La comida rápida engorda y no es nada saludable, especialmente si se come en restaurantes de este tipo de alimentos de forma habitual.
Los aditivos químicos que contienen este tipo de alimentos, aparte de que han sido procesados para poder durar largo tiempo sin estropearse hacen más mal que bien a nuestra salud.
Los aditivos químicos que contienen están pensados aparte de para conservarlos, para darles buen sabor y crear dependencia en el consumidor.
Y lo peor es que aparte de no ser sanos nos hacen engordar.
Es tal el grado de dependencia que generan que los clientes que acuden a este tipo de restaurantes, generalmente siguen acudiendo de forma asidua y cuando se empieza a comer el cuerpo pide más, incluso se llega a repetir aún sin hambre.
Los negocios decomida rápida ingresan ganancias en muchos casos millonarias (sobre todo las de nombres reconocidos y con gran publicidad), pero generalmente la calidad deja mucho que desear y la frescura de estos alimentos brilla por su ausencia, sino fuese por la cantidad de aditivos que contienen serían incomestibles.
Claro está que las campañas publicitarias se encargan de venderlo como alimentos fantásticos, pero nada más lejos de la realidad.
La recomendación más clara es que si se recurre a este tipo de de comida que sea de forma muy puntual, nuestra salud y figura lo agradecerán.
No hay más que ver en las noticias cuantos americanos que abusan de este tipo de alimentos padecen obesidad, esto sería suficiente ejemplo para alejarnos de este tipo de restaurantes.
http://www.miperiodicodigital.com/edicion2010/articulo.php?id=1659

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